La granja, el huerto, las plantas y los frutales

Nuestros hermanos animales

Tenemos la suerte de compartir la finca con unos lindos perros, Blas y Duna, y unas fantásticas gallinas. Son nuestros hermanos y como tales los cuidamos. Además de la comida, les damos todo el cariño que se merecen, unas casas para protegerles del frío, de la lluvia y del calor, y el máximo espacio para que puedan expresar y mantener su vitalidad. Cuidarlos a ellos y a sus espacios es una gran responsabilidad, ya que su vida depende de nosotros, y ¡con mucho entusiasmo lo hacemos!

Les estamos muy agradecidos por los regalos que a diario nos dan, huevos, caricias, mordiscos y por enseñarnos naturalmente el Arte de Vivir, expresando la alegría y la felicidad que son. Los animales son unos maestros estupendos.

nuestros hermanos animales
“No mires nunca a ningún ser como inferior a ti; puede que sea tu maestro, el que necesitas en ese justo momento.” (Cayetano Arroyo)

Nuestras hermanas plantas

A nuestra llegada, encontramos en la finca algunos árboles ornamentales. Hoy en día, la finca está dotada de unos 20 árboles frutales, huertos y abundantes flores que dan vida y alegran la finca y sus fachadas. Estos nuevos seres que nos acompañan son también nuestros hermanos, cuidamos de ellos y de las condiciones de su hábitat. Las flores nos recompensan proporcionando belleza al ambiente, son una puerta al misterio sutil de la Vida. Además, la vegetación revitaliza el aire que respiramos y comparte con nosotros su baile armónico con el viento, la lluvia, y hasta las tormentas.

lirios
Un lirio no pregunta cómo meditar.

Tampoco lo preguntan los olivos, ni los fresnos, ni los robles...

Y cuando no preguntan: Meditan.

El hombre a todo momento lo está preguntando, y mientras así lo hace deja de meditar.

(Cayetano Arroyo)

Nuestra Madre Tierra

En pequeños pero prósperos huertos, sembramos, plantamos y cuidamos algunos vegetales. Ellos y también los frutales, se alimentan del compost casero que generamos a diario con los restos de comida. Las plantas son sanas y fuertes de manera natural. Disfrutamos las cosechas como un grandioso regalo que nos otorgan, y nos sentimos privilegiados por recibir nutrientes tan sanos como la Vida misma.

El trabajo con la Tierra es muy gratificante. Sembramos, regamos y cuidamos las siembras. Y en definitiva, la Vida se encarga de todo: el crecimiento de las plantas, la aparición de flores con sus perfumes mágicos y la maduración de sabrosos frutos y verduras.

membrillos, frutales y huerto
TIERRA

Gracias te doy Madre Tierra por permitirme pasear por tu piel y ser consciente de que te contemplas en todas tus bellezas desde esta parte que yo soy. Gracias te doy Madre Tierra porque me permites acariciarte y serte útil al cuidarte en todas las cosas que me ofreces. Por acariciarme con tu aliento el aire, y por cuidarme con tus manos de frutos y flores, y por saciarme con tu sangre de agua. Te doy las gracias a ti Madre Tierra porque en el transcurrir del tiempo has sabido esperarnos a nosotros los hombres y has dejado que lleguemos a ti desde el Amor y el Conocimiento. Y te has sacrificado para que no por la fuerza, si no por la condescendencia nos sintonicemos en ti y te cuides desde nosotros. Gracias te doy Madre Tierra porque aún nos das flores y nos das Amor en el silencio de tus días y tus noches.

(Cayetano Arroyo)